París no se acaba nunca

Ahí está la abuela, a sus 92 años, leyendo París no se acaba nunca (Enrique Vila-Matas, Anagrama), absolutamente encantada con su prosa, su ironía, su inexistente parecido a Hemingway y sus descripciones de París. Encantada de que sea un libro de estos que hay que leer despacio. Encantada de no tener que mirar hacia la pantalla del televisor. Encantada de leer sobre esa ciudad que tanto le fascinó cuando la visitó en el primer tercio del siglo pasado. Esa ciudad en donde oyó decir a su hermano, Dónde til? porque no se acordaba del où est il? , anécdota que me contaba el otro día y que la (me) hacía reír tanto.
8 comentarios
volvió papu -
petons
La fan -
guach ?? -
txxxxx -
la veloz del norte -
Felicitats per els dos ultims escrits. Petons
topo -
quina enveja em fas Marc
però és l'enveja més sana de totes les que es puguin sentir
abraçada
Hellen -
Un petó de tots i a tots.
Hellen -
Un petó de tots i a tots.